"La vida no se mide por los momentos que respiras, sino por las veces que te dejan sin aliento".
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domingo, 16 de octubre de 2011

Que se joda el mar que quiera mecerte a su antojo.

Egoísmo necesario en algunas ocasiones, porque no es placer, es necesidad y necesito verte aquí.
Tu mirada me hace grande, y no me importa dar tumbos por Madrid, Barcelona o Zaragoza si es a tu lado. No tengo miedo a perderme, si a perderte. 
¿Entonces cuándo dices que nos vamos? Yo cierro los ojos, tu me guías. Yo me dejo llevar, amanezcamos donde te apetezca, ya que no me importa hacerlo en el más sucio rincón si tu estás ahí. Nada es importante, todo me resulta insignificante si apenas tiene que ver contigo. Ven, vamos a comernos el mundo a mordiscos.

jueves, 13 de octubre de 2011

No me queda ilusión y mis sueños se pudren.

Y tras un chasquido de dedos apareces tu con una fulminante luz, con un brillo y una sonrisa de esas que apetecen. Una bocanada de aire puro, olor a fruta fresca y un suave aparecer.
Que te puedo decir que te quiero, que no puedo estar sin ti, pero eso quedaría muy escaso. Prefiero decirte que me sabes a vida, que hueles a sueño, que me infundes una paz increíble.
Que de siete días que tiene una semana, yo te quiero ocho.

domingo, 9 de octubre de 2011

Son la luz al final del túnel.

¿Sabéis? hoy me ha dado por llorar. Si si, por llorar de alegría, de felicidad. Por sentirme la persona más afortunada del mundo, las tengo a ellas. Me da por pensar y es que si pidiera más sería una egoísta, son todo lo que necesito, las quiero más que a nada. Son capaces de  todo, son fuertes, valientes y transparentes. Son como de mi familia, hay confianza, hay recuerdos y habrá muchísimos más. No me voy a separar de ellas, sería la mayor estupidez y si las dejara escapar me sentiría la persona más inútil del mundo.
Dicen que los buenos amigos se cuentan con los dedos de una mano, pues no sé, ¡a mi me faltan dedos! Y esto me encanta, las quiero, pero de tal forma que duele. No me faltéis nunca.
Este es uno de los días en los que te das cuenta que cuando las necesites van a estar ahí, que no te va a faltar una mano a la que agarrarte, ni un hombro en el que llorar, que no reirás sola. También te das cuenta de que son tu vida.

Debemos ser muy torpes, hemos tenido la suerte de chocarnos en el camino.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La quiero a morir.

Y es que es la única persona capaz de ahogarme cuando tengo sed y de hacerme levantar la cabeza para no chocarme con el muro. Es capaz de hacerme enseñar el conjunto de hierros aunque los odie a morir. También puede darme vida con uno de sus abrazos; y hacerme respirar paz en la más catastrófica guerra, para ello basta con que esté a mi lado.
Es capaz de despertarme a voces de mi peor pesadilla y de hacerme soñar despierta. Puede desinflarme o inflarme a su antojo, es ella la que me controla. Me conoce incluso más que yo, es capaz de averiguar lo que estoy pensando a cada momento. 
"Conoce mi última pesadilla, y las mil anteriores. Y tengo más deudas con su espalda de las que tendré jamás con la Luna"
Prometo que me ocuparé de que tus pasos sean firmes y por terreno llano, camino asfaltado y sin piedras con las que tropezar.
(Por eso de que eres un poquito torpe, gordita).

domingo, 25 de septiembre de 2011

Me mata pero a gatas vuelvo a nacer.

Sentir que lo necesitas, quizá más que a tu propia vida. Que lo echas en falta a cada minuto que no está a tu lado. Es una adicción, una necesidad. Quizá sea un suicidio, pero al fin y al cabo, el suicidio que yo misma he elegido.
 Su tic-tac y el mío son el mismo son.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Promesas al amanecer.

Dicen que es el más bello tesoro, el lazo que más aprieta y la más pura necesidad.
Un tesoro que yo un día decidí guardar bajo llave para impedir que ni una pequeña mota de polvo pudiera dañar u oscurecer su superficie. Un día me prometí que sería algo muy personal y que cuidaría con toda mi alma, ya que al fin y al cabo creo que siempre estará ahí. Pensé que si lo cuido día a día y no lo pierdo de vista, nunca lo perderé ni se irá de mi lado.
Un lazo que asfixia y ahoga, pero que nunca se soltará. Cuanto más estire de los cabos, más se apretarán, y estos, formarán un lazo indestructible. Un lazo que será impasible al paso de los años. Un lazo cuyos cabos permanecerán unidos en las condiciones más extremas. Un lazo que para mi es tremendamente importante, pero, al fin y al cabo, un lazo.
La más pura necesidad, ya que, si me faltara, sería un sin vivir, una locura constante. Porque ya ha pasado a ser una adicción, pero una de las buenas, no como las adicciones a las drogas o al alcohol. Es algo hermoso, algo que necesito día a día.El quita miedos más personal que pueda existir, el más confidencial diario, la crítica más sincera... un amigo.



No sé si con estas palabras os habréis dado cuenta de que hablo, de la importancia más plena en mi vida. Una necesidad; un aporte de felicidad, confianza y sinceridad increíble. Y con esto decir que me da por pensar y me siento la persona más afortunada del mundo.
También he de decir que cuando me pongo a pensar demasiado, me entran escalofríos y se me pone la carne de gallina al pensar que el día menos pensado puedo perder a uno de ellos por la más mínima estupidez. Probablemente se me caería el mundo encima y no me lo perdonaría nunca, me sentiría el ser más minúsculo del mundo. No sería nada, algo fallaría, me sentiría vacía.
En su día fueron ellos los elegidos y prometí un para siempre que espero no estropear. Simples personas que significan tanto.

Pequeña sonrisa de Amelie.

Opiniones, pataletas, caprichos e ilusiones fugaces. Si sí, de esas que al parecer cambian de un momento a otro. En serio, ¿os resulta tan fácil olvidar tan fugazmente algo que os ha causado una sensación? Ya sea buena o mala, me da igual.
Seré tonta, caprichosa, pesimista y todo lo que queráis; pero no me olvido de las cosas.
No me olvido de ninguna de las grandes personas que tengo en la vida. No me olvido de los momentos que pasábamos cuando éramos pequeños, con aquel babi azul. Tampoco olvido las pinturas de dedo ni las bolitas de papel pinocho. Ni siquiera las carreras que echábamos de un lado a otro del patio en el recreo; ni de las palas, ni del rincón de arena que nos gustaba.
No olvido los partidos de fútbol entre aquéllos árboles morados, "que en la pista grande estaban los mayores".
Ni las obras de teatro, las canciones, o el coro de angelitos. Y ahora te pones a pensar... ¡y es que íbamos adornados con espumillón!
¿Quien nos iba a decir que seguiríamos en contacto? Que seguiríamos disfrutando y riendo como enanos cada vez que nos vemos. Que nos echamos en falta. Que, al fin y al cabo, nos necesitamos.
No me olvido, no lo olvido, NO OS OLVIDO.