"La vida no se mide por los momentos que respiras, sino por las veces que te dejan sin aliento".
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miércoles, 26 de octubre de 2011

Mi historia de nadie.

Nadie, para mí, sinónimo absoluto de soledad. De falta de cariño y autoestima, de ganas de seguir pero no poder, de una necesidad absorbente de tener a ese "alguien" a tu lado.
Y es que cuando sin la necesidad de aparecer, piensas en ese alguien; el movimiento de traslación de tu tierra cambia de órbita, se abstiene de todo lo que venga detrás y se ilusiona, a veces, con falta de futuro y perspectiva.


Nadie ríe, nadie llora, nadie corre, nadie juega, nadie salta, nadie piensa, nadie imagina, nadie se deja llevar. Nadie busca, nadie siente, nadie quiere, nadie ama, nadie espera, nadie necesita; pero nadie no es correspondido.

No me dejes ser sólo a medias.

No pasa una noche que no piense en ti, ni tampoco una tarde o una mañana. No te olvido, ya te lo he repetido demasiadas veces, ¿recuerdas?
Y ahora es cuando me tocaría explicar todo esto ¿verdad? Pues allá voy:
Me pierdo con esa media sonrisa tras cada cruce de caminos, me pierdo con cada uno de tus apareceres. Me intimidan tus tímidas miradas y me hacen pequeña hasta llegar a desaparecer. No entiendo tus medias palabras, ni tampoco tus vueltas de tuerca para expresar lo que de verdad quieres decir.
Y es que no te quiero precisamente a medias. Te quiero con pros, contras y peros. Te quiero en pasado, en futuro, presente y de forma imperfecta. Te quiero por como eres, por como hablas, por como sientes e incluso por como respiras.


No me hables de mitades, háblame de enteros, háblame de DOS.

martes, 25 de octubre de 2011

Dejadme que os cuente, mi cuento de vida y caricias.

De pequeños nos enseñan a no meter los dedos en los enchufes, y a no arrimarnos a las ventanas abiertas. A no candar las puertas de los baños públicos y a hacer pis dentro del váter. Nos enseñan a no meter las manos en el vídeo y a secarnos bien las manos antes de enchufar el secador de pelo. También a no asomarnos por el balcón y a no andar descalzos por la cocina. Aprendemos a cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes y a no encender demasiadas cosas a la vez. Nos prohíben abrir a quien llame al timbre mientras papá esté en la ducha y a no responder al interfono si estamos solos en casa. Nos enseñan a poner baja la música para no molestar a los vecinos y a no jugar con pelotas en casa. Repiten una y otra vez que no hablemos con desconocidos, no aceptemos caramelos de nadie, ni nos acerquemos a los coches con gente. Aprendemos a cruzar por los pasos de cebra y con los semáforos en verde, también a dejar sentarse a las señoras mayores en el autobús y quedarnos de pie, y a ponernos el cinturón en cada viaje en coche.
Todo esto puede llegar a ser muy útil, nos enseña a ser precavidos, respetuosos y a cuidar de nosotros mismos sin necesidad de una ayuda permanente, un día nos ayudará a ser personas independientes... Pero que queréis que os diga, yo tengo mis preferencias:
Preferiría que me hubieran enseñado a no jugar con los sentimientos de nadie, ni siquiera con los míos propios. Me hubiera gustado aprender a ser leal, fiel, y amiga; a no tener miedo a nada, y mucho menos a esconder mis sentimientos. Hubiera preferido aprender a no esconder "te quieros", a no hipotecar suspiros y a no escasear en abrazos. También a demostrar todas esas palabras que decimos alguna vez, a repartir cariño y fidelidad. A ser persona, honesta y sincera en todos los aspectos. A respetar a todo el mundo, a tratar igual a las personas sin distinciones de raza o color, y a no menospreciarme a mi misma. 
A veces falta este tipo de educación desde un principio, aunque, al fin y al cabo, pienso que yo lo he ido aprendiendo. A base de golpes, ostias y mentiras he aprendido a vivir, a respetar y a seguir adelante, a afrontar todos los problemas con la cabeza alta, la mirada al frente y una buena compañía. 

miércoles, 19 de octubre de 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

Y el mundo entero me da igual.

Simplemente se trata de crear una coraza de piedra (si si, como la piel del de los cuatro fantásticos) y hacer ver que todo te resbala. Tanto tú como yo sabemos que no es así, pero no vas a ser menos que nadie.
 "Yo soy más fuerte, que todo lo que me está pasando, puedo con todo"


domingo, 2 de octubre de 2011

Jugará tu corazón al esconder, con el mío, en la basura.

Que si, puede ser que la vida no sea de color de rosa, pero ¿y qué, qué es lo que quieres? ¿Una vida llena de barbies de talla 34 y superficialidad? ¿o quizá llena de Kens musculitos con media neurona?
Un mundo marcado totalmente por las apariencias, y más aún si son las primeras. Dónde no pueda haber variedad de opiniones y donde no quepan los sentimientos.
No gracias, ya hay demasiada gente así. Prefiero vivir en mi mundo (que al fin y al cabo acaban siendo ellos); un mundo para el que no encuentro descripción, no es blanco, ni tampoco negro, quizá no esté lleno de color... en realidad, no lo sé. Lo único que tengo claro es que en este mundo no hay hueco para musculitos con melena, que se pasan el día preocupándose por su aspecto. Tampoco entran las barbies esqueléticas que solo se preocupan de su pelo y dejan a un lado las amistades y los verdaderos fundamentos de la vida.
Hay sitio de sobra, pero para gente especial con ganas de pasárselo bien y disfrutar. Gente a la que no le importa una mierda lo que piensen los demás. Gente que no se avergüence de ser completamente como es. Gente que no cambié con las situaciones. Gente que no se deje influenciar con facilidad. Gente con ideales. Gente que sea capaz de ver el mundo de una forma un tanto especial...
En resumen, gente diferente, gente que merezca la pena.

martes, 27 de septiembre de 2011

Facetas.

Nos ocultamos bajo apariencias, apariencias que no dejan ver nuestra verdadera identidad. Así no es tan complicado ¿verdad?
No soy lo que crees, puedo sonreír y estar llorando por dentro. Puedo decirte que paso de ti y estar muriéndome por tu boca al mismo tiempo. Puedo incluso llorar sin tener ganas. Soy capaz de abstenerme del mundo y sentirme vacía rodeada de personas. Me preocupo con facilidad, pero simplemente no dejo que se note. Sonrío sola y acompañada, aunque no sea lo que parezca en ese momento. Puedo decir que no me pasa nada y quizá tenga ganas de matarte. Puedo ocultarme de tantas maneras...
Basta con crear e interpretar papeles, que muchas veces son útiles contra las preocupaciones y los malos ratos y otras, simplemente, para que no sientan lástima por ti. 
Sé que puedo callarme en las situaciones mas innecesarias; y todo por miedo, miedo a ti y a tus palabras. También soy capaz de gritar en las situaciones más inoportunas, mostrando una indiferencia abismal hacia el tema que se esté tratando en ese momento.
Puedo gritarte que soy sin ti, aunque yo solo sea contigo.

Inventándote.

Indiferencia hasta puntos extremos, y creo que en este momento no tengo mejor descripción. Total indiferencia; me da igual el punto muerto, me la suda la Luna y paso de los sueños  rotos. A ti te da lo mismo, y a mi no me importa.
He decidido vivir sin preocupación alguna. Soñar sin límite y dejar a un lado los suspiros innecesarios, esos con los que quieres dar a conocer que te falta algo. Y es que no hay queja alguna, muchas veces unas cosas suprimen, aplastan, y dejan en el olvido otras.



Voy a fumarme la Luna y a beberme el Sol, y con ese colocón dormiré en tu colchón.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Luchar por cosas imposibles, querer por razones inexistentes.

Sé que puedo ser la persona más imperfecta que te hayas echado a la cara.
No sé estar callada, y más si no hay nada que hacer o me pones nerviosa. Tampoco soy de decisiones fáciles; le doy mil vueltas a todo, siempre pienso en los porqués y en las consecuencias. Soy todo menos ordenada; nada en mi vida está ordenado, ni mi habitación ni mi cabeza. Soy una bocazas, no sé morderme la lengua. También soy una cabezota; de ideas fijas. Soy una cotilla. Y una sinvergüenza, me da igual dónde ponerme a hacer el idiota. Soy torpe, me caigo, choco, tropiezo y resbalo a menudo. Puedes llamarme caprichosa o tonta. Puedo ser una borde de mierda, picarme por todo y hacer las cosas al revés. No tengo nada especial. Soy capaz de reírme en el momento más inoportuno y de llorar en el más tonto. También puedo sentirme sola estando rodeada de 50 personas. Y de morirme por dentro cuando le veo venir. Puedo hacer el ridículo delante de toda la gente que quieras. A veces, incluso me considero bipolar. 



Es todo muy simple, ahora sólo tienes que entenderme.

jueves, 25 de agosto de 2011

Amaneció, nos ha pillado el sol con ganas de charlar.

Dicen que un cielo en un infierno cabe y que somos solo personas. Sinceramente no se que pensar sobre esto, ¿cielo e infierno? ¿bien y mal? ¡No me pongas etiquetas, gracias! Prefiero pensar por mi misma, ser consciente de mis actos y ponerme yo mi propia etiqueta en consecuencia con estos. Respecto a lo de las personas, ¡que gran razón! Hay muy pocas personas y demasiada gente. Muchos conocidos, y pocos amigos. Poca gente que de verdad merezca la pena (aunque yo no debería quejarme demasiado ;). Aún con todo esto, ¡que vivan los idiotas que nos hacen reír!.
También dicen que las apariencias engañan, y de eso si que estoy segura, de hecho, la primera vez que te vi no me causaste una buena impresión y ahora mira... ¿Quien iba a pensar que fueses así? Necesito verte aquí. Porque ya no es placer, es necesidad.
Critican, hablan y dicen que mi corazón es un verbena, y que los que gritan nunca llevan razón. ¿Por que no ponerle un poco de cabeza al asunto? Y dejar vivir, dejarse llevar. Disfrutar la vida, ser feliz :D.
Que sea más amable este mundo ¡y que se calle el puto despertador!.


Te invito a que cambiemos de planeta.

jueves, 19 de mayo de 2011

Siempre irregular, cinco minutos vuelta atrás.

Ayer por la noche el mundo me estaba pequeño. Me sentía grande, plena, algo por una vez en la vida. El problema es que el tiempo pasa, y los sentimientos cambian.
Una noche, una locura, el azar decidió que eras tú la elegida. Que ibas a ser feliz, que sonreirías a cada momento, que disfrutarías el tiempo, que vivirías esos momentos como si fuera lo último que harías en la vida. En fin, que respirarías en plenitud, que solo con mirar tus ojos la gente sabría que estás alegre, estás contenta, que te gusta lo que eres y no tienes miedo a nada. Que te aceptas como eres, que te aceptan como eres, que no te afectan sus comentarios, que de tus ojos saldrán más lágrimas... ¡Inocente de ti! Era tan solo un fugaz pensamiento...
Al día siguiente te despertaste como cada mañana, deseando cinco minutitos más de cama, con legañas en los ojos y, lo más triste, sin ganas de nada. Sin ganas de seguir hacia delante, sin ganas de afrontar el día.
Entre alguna que otra voz te levantaste, bajaste de la cama y te dirigiste al fondo de la habitación. Sin demasiado ímpetu agarraste la cuerda de la persiana, tiraste, uf, no tienes fuerzas para nada. Acabas pudiendo subir la persiana, pero te llevas una decepción. El cielo está cubierto de nubes. Abres la ventana y te asomas, miras a un lado en busca de un leve rayo de sol, miras al otro  y nada. Totalmente cubierto.
Los días así no ayudan a tu estado de ánimo, no te los recomiendo.
En ese mismo instante la melancolía invade tu cuerpo, una inmensa soledad, un suspiro y ala, a desayunar.
Desarrollas tu mañana como todos los días, aunque esta vez sin ganas de nada, ¡date prisa! no llegas...
Sales de casa, un largo paseo hasta lo que será tu mañana completa. Entras en clase, ya están casi  todos. Intentas pasar desapercibida, intentas que no se fijen en que no quieres hablar, ni siquiera con esa persona especial...
Aparentas normalidad, con un poco de suerte no se darán cuenta, no se fijarán en ti. Otra vez más.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Ni como, ni cuando, ni por qué.

Este adiós no maquilla un hasta luego. Este nunca no esconde un ojalá. Estas cenizas no juegan con fuego. Este ciego no mira para atrás. Este notario firma lo que escribo. Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuse de recibo. Estas vísperas son las de después. A este ruido tan huérfano de padre no voy a permitirle que taladre un corazón podrido de latir. Este pez ya no muere por tu boca. Este loco se va con otra loca. Estos ojos no lloran más por ti.